
Algunas instalaciones tendrán no obstante de plazo hasta 2020 para adaptarse a la normativa, que se aplicará a más de 50.000 plantas industriales en toda la UE.
Así, los Estados miembros podrán aplicar planes transitorios nacionales para ampliar el plazo a las instalaciones de combustión (incluyendo las de combustibles fósiles) hasta julio de 2020.
En todo caso, determinadas plantas antiguas no estarán obligadas a cumplir los nuevos objetivos siempre y cuando cierren antes de finales de 2023 o no funcionen más de 17.500 horas a partir de 2016.









