martes, 5 de octubre de 2010

Se alumbra una nueva era para el movimiento vecinal.

FOTO: Archivo A.VV. de Candás
EL MOVIMIENTO VECINAL REQUIERE UNA ACTUALIZACIÓN DE SUS MÉTODOS DE TRABAJO, ES NECESARIO QUE REFUERCE SU AUTONOMÍA, SU CARÁCTER REIVINDICATIVO, LA BÚSQUEDA DE FÓRMULAS DE PARTICIPACIÓN Y LOS HÁBITOS DEL DIÁLOGO, Y LA CRÍTICA RAZONADA.


En los últimos años se están produciendo cambios sociales que tienen que ver tanto con la emergencia de nuevos movimientos sociales como con nuevas orientaciones en las políticas públicas.

Desde esta perspectiva, parece que se alumbra una nueva era para el movimiento vecinal. Tal vez porque, con todas sus contradicciones y diferencias, las Asociaciones de Vecinos representan una de las formas más persistentes de participación social, implantada en los municipios

El movimiento vecinal requiere una actualización de sus métodos de trabajo, es necesario que refuerce su autonomía, su carácter reivindicativo, la búsqueda de fórmulas de participación y los hábitos del diálogo, y la crítica razonada.

En cierto modo, se trata de recuperar el papel de movimiento social como factor de impulso y cohesión ciudadana. El movimiento vecinal, no debe aspirar a ser el movimiento de la ciudadanía, sino que debe contribuir a que el movimiento y la práctica de la ciudadanía sean fuertes. Su aportación ha de encaminarse a generar espacios para todos.

El reto del movimiento vecinal es dejar de ser, o ser cada vez menos, un movimiento de afectados para ser un movimiento de «ciudadanos», esto es, de practicantes de derechos y deberes.

A.VV. de Candás